viernes, junio 26

Tres referencias y un cd sin abrir

Sorprendida por la noticia del fallecimiento, casi olvido el obsequio que la noche de antier Gabrielo me hiciera: un cd de Michael Jackson. Resulta que en los últimos meses cada vez que escuchábamos una canción del cantante yo hacía dueto. Sin embargo no tenía disco compacto alguno que me siguiera acompañando en mi ronda karaokiana. A veces, pasaba frente a los cd`s en venta y decía, "Sí, para la próxima me lo llevo, al cabo nomse agotan", pero todo quedaba ahí. Hasta antier. En Sanborns cureoseaba y Gabrielo me cachó, tomó el disco y ya estaba en la guantera del carro junto con otros. Y ahí estuvo en las últimas horas, olvidado, sin abrir, porque no llegaba aún el momento preciso para desenfadarse y regresar en el túnel del tiempo a los ochenta. Pero no siempre me gustó Michael, tuvo que pasar el tiempo para que fuera referencia obligada en mi historia de vida, como de mucha gente de mi generación. Les contaré.



1.- Michael y las monjas del colegio o cuando lo satánico entra a tu casa.

A inicios de los ochenta, cuando el surgimiento del baile tipo brakedance y los grandes estereos portátiles, Michael ya era la figura a seguir por chicos y jóvenes en todo el mundo. Recierdo a una tía lejana y vecina cercana que mezclaba en las plásticas "de adulto" las profesías con estas manifestaciones juveniles, lo cual me hizo creerle algún tiempo a las monjas del colegio quienes entre examen y ejercicios nos "alertaban" de esas señales del diablo. con todos esos prejucios encima poco pude soportar ver a mi herman bailar brakedance en mi casa con su supergrabadora nueva. Casi lloraba al decirle que no lo hiciera, que eso era diabólico. Tan preocupada estaba y ella tan oronda se veía ignorándome, que fui corriendo con mi madre a delatar su fechoría. Y ella, con la sabiduría y delicadeza que hasta el día de hoy la caracterizan, después de ignorarme de manera obvia, se empezó a reír, ... para continuar ignorándome. Quizá no quiso contradecir lo que me "enseñaban" en el colegio, y decidió mandarme por tubo mientras yo estaba preocupada porque el alma de mi hermanita ya tenía una mancha muy difícil de quitar en esa sábana blanca que es el alma, lo cual me llevo hasta la terquedad, a lo que mi madre respondió cantando " A mi maneeeraaa" (Into my way), por lo que pasé de la preocupación al enojo en breve tiempo, y quedando cada vez más confundida. Finalmente mi mamá tomó el valor y me aseguró que mi hermana no estaba haciendo nada malo. Lo cual le puso fin a mi martirio espiritual.



2.- El ruidoso reloj de Beat it.

Ir a un colegio particular era una competencia de posesiones. Mi padre, era asiduo comprador de gadgets necesarios y otros no tanto, pedazos de tecnología desechable que te entretenían momentáneamente. Mientras tanto Michael establecía modas entre los niños, chamarras de cuero con excesivos cierres, guantes blancos y lentes oscuros. También estaban de moda los relojes que eran algo màs, como el reloj calculadora (por-hi-bi-dí-si-mo en nuestra escuela, así como la pluma calculadora y la calculadora de papel que venía como premio en algún cereal). O el reloj Tranformers que de reloj pasaba a ser juguetito. Mientras tanto las niñas se ponían en moda con accesorio de Hello Kitty o de Disney. Y no sé qué le inspiróa a mi padre regalarme tremendo relojote con extensible de plàstico negro, con una pantallota donde Michael salía bailando con pantalón negro y chamarra roja el "Beat it". Recuerdo perfectamente el reloj, tenìa un boton el cual al aplastarlo hacía el show inmediato, digamos el "demo" y el segundo era para programarlo como alarma. Su`pongo que mi recuerdo está sostenido de la ocasión en que la maestra con tanto juguetito en el salón prohibió el uso de cualquier distractor, y en cuanto terminó de decir eso guardé mi reloj (que por cierto no usaba, sólo lo llevaba para compartir su gracia, pero al tomarlo que sale la musiquita : ta titeeé, ta titeeeeé, ta ta ta ta tiii te ti teeeeé. Y en eso mi compañera de al lado me pela unos ojotes y lo primero que quiero es desparecer ese mentado reloj porque si no me castigan y que lo meto en mi lapicera azul de la Mimí de Disney ¿y al fondo de la mochila". Fue buena táctica.



3.- ¿Neverland o el estéreo?: la decisiòn de Roberto Pecas.

A esa misma edad, con el cambio de casa yo iniciaba a tener amiguitas en la colonia. Casi frente a nosotros vivían "Los Pecas", una familia humilde con ocho hijos en escalerita. Mis hermanas y yo nos juntábamos con las dos hijas más pequeñas Diana Pecas y Elvia Pecas. Una tarde de verano mi madre salò al porche mientras jugábamos y le preguntó a Diana Pecas por su hermano "Bien, señora, està en un hospital en Los Angeles, pero bien". Recuerdo a mi madre en ese momento muy seria comunicarme prudentemente que el hermano mayor de mi amiga Diana, Roberto Pecas, estaba enfremo. Yo no sabía en ese momento qué era la leucemia y me imaginé que él iba al hospital como yo cuando me internaban por asma, y no me sorprendió en lo más mínimo. La familia Pecas vivía en una casa rosa pequeña, de esas pintorezcas, de madera, curiosita, auqnue con un gran patio lleno de chatarra. El papá, Don Roberto Pecas, se ganaba la vida en el "fil", trabajando de sol a sol, por ello su hijo podría ser tratado médicamente en EUA y sin algún costo. Un día el hermano de Diana regresó del hospital a su casa, después supe que, desgraciadamente sólo por poco tiempo. Regresó y bajo el brazo traía un regalo para su familia, un estéreo grandísimo, con puertas de cristal y bocinas laterales que cuando nos parábamos frente a él nos llegaba al pecho. Estaba fenomenal, el mejor aparato de la cuadra. Ese había sido el regalo que él prefirió, nos dijo Diana, ya que tenía dos opciones, o escogía el estéreo o ir a un parque de diversiones de una fundación de Michael Jackson (años después Neverland se hizo famoso -y después más famoso-). Diana nos platicaba "Roberto quiso el estéreo porque te dura más que un paseo y además lo podemos disfrutar todos en la casa". Tuvo razón Roberto, después de su muerte ese estéreo duró lo que la familia Pecas en esa casa, que fue derrumbada por cierto, y no sólo alegró con su música a la familia Pecas, sino a los amigos de la familia, que íbamos a escuchar nuestros cassettes mientras nos refrescábamos del terrible verano.

martes, junio 9

El jardín de mi abuela.



Ver a mi abuela invertir más tiempo en la jardinería que en los quehaceres domésticos me inspiró para que apreciara la jardinería. Ella, como muchas otras personas empecinadas por ver algo verde en este desierto, supo dar los cuidados necesarios a las plantas que rodearon mi casa. Mi mamá describía su jardín como "selva". Y en efecto, era una selva en medio del desierto. Los regaños frecuentes era porque trozábamos alguna rama. Jamás podríamos arrancar algo de su jardín sin su permiso. Ella no extrañaba las plantas de su terruño, ya que también era igual de polvoso que esto, Phoenix, Nogales. Pero sí le gustaban las plantas olorosas, raras, coquetas, medicinales, sobrillas, coloridas. Todo su jardín era un vivero. De vez en cuando pasaban señoras y se detenían a identificar y deleitarse con lo que ahí se daba. "¡Qué buena mano tiene Doña Chole!" decían cuando veían las muchas y distintas especies que cohabitaban en nuestro hogar. Traía semillas de sus cortos viajes, intercambiaba esquejes con quien se dejara, visitaba los viveros de la ciudad. Alguna vez en algún vivero que visitamos una señor le dijo que las plantas daban vida y embellecían las casas y como ejemplo nos dijo volteen hacia enfrente y señalando la casa desnuda de ramas dijo: "Esa casa sería muy diferente con unos cuantos arbolitos y plantas".






Cierto que en aquel tiempo veía algunas plantas y me preguntaba qué bonito le veía a esa planta fea. Hoy mi percepción ha cambiado, mucho creo yo, desde entonces. Ahora las plantas son para mí preciosas y lo que antes me disgustaba ahora me parece fascinante. Cada planta tiene su personalidad. Confieso que he adoptado aquellas que me parecen mi alterego y que por el momento evitaré describirlas, este no es precisamente un test de autoidentificación.






Hoy, que tengo mi jardín propio, y pareciera que es un homenaje a las horas de empeño invertidas por mi abuela para revederdecer el desierto mexicalense. Hace años, unas horas antes de decidirme por mi actual profesión, deseé ser Ingeniero Agrónomo y conocer los nombres en latín de las plantas y sus familias, saber de procesos químicos y tener un invernadero. Pero mi familia me alentó a desistir de ese perfil. Aquí cabría decir la frase popular el gusanito lo traigo dentro, es decir, tengo mis inquietudes al respecto y no me quedaré con las manos fuera de la maceta. Por ello, a partir de hoy iniciaré con mi bitácora de jardinería, compartiré con ustedes MI experiencia en cultivar mi jardín. Generalmente me siento desmasiado sola en esto, ya que la información vertida en internet poco tiene que ver con climas como el nuestro: extremadamente cálido. Les advierto que como buena inexperta que soy no sólo les compartiré mis logros, sino mis desaciertos en esto del cuidado de la flora. Tomen lo que necesiten y espero que alguna vez compartan su experiencia. Mexicali es díficil de cultivar, por ello esta será mi bitácora de apredizaje, de caídas y tropiezos, así que so sorry por ustedes plantitas que pudieran ser sacrificadas en el difícil proceso de enseñanza aprendizaje. Ahi les voy.






El gran árbol.






Al adquirir esta casa me di cuenta que los anteriores duños me dejaron plantados dos especies: un árbol y una palmera. De la palmera hablaremos después, fue muy fácil su identificación. Ahora les quiero contar sobre el árbol, ya que estoy muy emocionada porque después de cinco años de búsqueda pude encontrar su nombre. No les miento, busqué en cada libro de indetificación de árboles, horas en la web buscando algún indicio de su nombre. Era como buscarle padre a un niño huérfano. Por poco y lo bautizo como Kamelie Zarzamoranus, pero finalmente hace unos minutos pude encontrar finalmente su nombre gracias a unas fotos de semillas de alguien que también pedía identificar el árbol. Gracias al portal Infojardín, uno de los portales más completos en español, pude saber que mi árbol es: Brachychiton populneum.






Caracteristicas del árbol:






Lo que me gusta:



-Su corteza tiene mucha textura, está algo arrugado, por ello le he puesto ojos y cara para que parezca uno de los árboles que cobran vida.



-Siempre está verde, nunca se le caen de todo las hojas.



-Sus semillas son muy raras. Su caparazón sirve para hacer adornos navideños.



-No necesita podarse, a excepción de que alguna rama roce algún cable de electricidad ya que la fricción podría desgastarlo. También si rosa algún techo, ya que desgasta el cartón de arena.



-La combinación es realmente agradable, el verde o verde claro de sus hojas, nunca intenso hace una agradable combinación con el café parduzco de su tronco.









Lo que no me agrada del todo:



-Tiran muchas hojas en mayo. La semana pasada llené dos bolsas supergrandes de ellas, en una sola barrida.






Cosas curiosas con que me he encontrado:



-Es originario de Australia, donde le llama pica-pica, por el pelaje interior de las cápsulas que cubren a las semillas.



-Brachychiton, palabra proveniente del griego brachys (corto), y chiton (túnica), referiéndose probablemente a la vellosidad corta y densa, irritante al tacto, que cubre las semillas. Populneum, por la semejanza de sus hojas con las de un chopo, género Populus.



- Parece ser que su nombre común es "braquiquito" o "brachichito".



La próxima entrega habalré de: Hibiscus rosa-sinensis